NATURALEZA

El termino de Campisábalos está configurado como una meseta en posición elevada (unos 1300 m de altitud media) y abierta a los vientos procedentes de todos los sentidos.

Esta situación, y el hecho de estar suficientemente alejado de los focos importantes de contaminación atmosférica, hicieron que, en su día, el Ministerio de Medio Ambiente decidiera implantar una estación de medición de la contaminación atmosférica residual, o de fondo, en áreas rurales, perteneciente a la red europea EMEP (http://www.emep.int/) y a otras redes internacionales. Con los datos obtenidos de las mediciones realizadas se ha podido comprobar que la calidad del aire que se respira en la zona se puede considerar, sin ningún género de dudas, como excelente en todos sus aspectos y para una gran mayoría de los parámetros medidos, como puede observarse en:

http://www.aemet.es/es/eltiempo/observacion/contaminacionfondo?p=es09

El terreno limita por el norte con los pueblos sorianos de Pedro, Sotillo de Caracena, Manzanares, Peralejo de los Escuderos y Losana; por el este con Somolinos y Albendiego; por el sur con Condemios de Abajo, Condemios de Arriba y Galve de Sorbe; y por el oeste con Villacadima.

Aproximadamente la mitad del territorio está ocupada por tierra de labor (una parte recientemente reforestada) donde se cultivan principalmente cereales, en la otra mitad hay pinares, praderas y páramos.

En estas tierras podremos encontrar diversas especies cinegéticas como corzos, jabalíes, zorros, palomas, conejos, liebres, perdices, codornices, etc., además de otras especies protegidas como águilas, buitres, ardillas, etc.

Por debajo del suelo del término de Campisábalos existe un inmenso acuífero, alimentado por las abundantes lluvias y nieves. El agua del acuífero rebosa a través de diversas fuentes (Valdeojos, Molinillo y Sandría) en Campisábalos y manaderos en pueblos cercanos (Somolinos al este, Pedro al noroeste y Grado del Pico al oeste). Estas fuentes y manaderos configuran el nacimiento de los ríos Sorbe y Bornova en la cuenca del Tajo, y Pedro y Aguisejo en la cuenca del Duero.

Tras las lluvias de primavera y otoño nacen por todo el territorio abundantes y variadas setas, algunas (seta de cardo, níscalo, oronja, champiñón, boletus, pezón azul, pie violeta, parasol, barbuda, senderuela, negrilla, cagarria, etc.) muy apreciadas por los micólogos y gastrónomos.