Micología

Campisábalos es considerado como uno de los paraísos naturales para los amantes de la micología, al poseer un término municipal con abundancia de numerosas variedades de setas. Entre ellas sobresale la famosa “Seta de Cardo” (pleorutus eryngii), que satisface, convenientemente aderezada, los paladares mas delicados. Otras especies de setas relevantes son: níscalos, oronja, champiñón, boletus, pezón azul, pie violeta, parasol, barbuda, senderuela, negrilla, cagarría y otras varias. Todas estas especies son conocidas por los lugareños como los “brillantes serranos”.

 

La calidad y abundancia de estos bienes naturales contribuye al deleite de los buenos gastrónomos, que los degustan con auténtico placer.

El otoño y primavera son las épocas más adecuadas para la recogida de setas, máxime si las lluvias son abundantes y prolongadas. Es entonces cuando aparecen muchos grupos de personas amantes de las setas, más o menos avezadas en el conocimiento campestre, y que pueden llegar a constituir una auténtica amenaza en el deterioro de nuestros campos.

Unas normas elementales para la recogida de los productos micológicos y conservación de nuestro entorno, pueden concretarse en los siguientes puntos:

-       Evitar la invasión de los coches. Es preferible dejar aparcados los bólidos en los espacios previstos para ello y así, poder pasear y solazarse disfrutando de las bellezas del lugar, respirando aire puro y tonificante.

-       Recordar que en nuestros domicilios particulares practicamos el buen hábito de depositar nuestros desechos, personales y domésticos, allí donde debe hacerse. Por tanto, es de buenos y educados ciudadanos el trasladar esas prácticas a unos lugares tan especialmente sensibles, evitando el arrojo y abandono de vertidos y desperdicios de todo tipo, incluidos, para sonrojo de todos, los menos agradables.

-       A la hora de recoger los preciados “frutos serranos”, debemos considerar que no es necesario llevar picos y palas, socavar zanjas y trincheras, acabar con zonas de matorrales y superficies arbóreas con la utilización de máquinas excavadoras ó similares. La buena y correcta utilización de las herramientas tradicionales, es más que suficiente para llevarnos un buen surtido de setas. Una navaja, una cesta de mimbre sin cerrar y una buena vista, son suficientes para conseguir excelentes resultados (nada de bolsas de plástico ó envases cerrados que impidan el esparcimiento de las esporas en su medio natural).

-       Lo mismo que intentamos guiar y orientar a nuestros tiernos infantes adecuadamente para que devengan en unos futuros jóvenes, bien formados y preparados, impidiendo que nada ni nadie interrumpa y malogre su crecimiento, deberíamos imitarlo con los tiernos brotes de setas que afloran en nuestros campos. Es un infanticidio el recolectar ejemplares jóvenes de setas en pleno desarrollo, en ocasiones del tamaño de un pequeño botón, que poco pueden aportar a nuestro voraz apetito, pero si contribuir a que cada año haya menos setas para recoger.

-       Debe procurarse el entendimiento y comprensión del Medio Ambiente y la conservación y utilización de los frutos que nos ofrece. Para ello, es conveniente organizar charlas y cursillos de educación ambiental y micológica, así como realizar excursiones que contribuyan al aprendizaje de una correcta recolección sostenible de las setas, su reconocimiento y características.